Hola!
Bienvenidos a Carmelalandia

Bienvenidos a Carmelalandia
¡Hola! Soy Carmela.
Mi pasión por la fotografía siempre ha estado profundamente ligada a mi amor y respeto por la naturaleza, y a expresar la importancia de proteger y cuidar este hermoso planeta azul que llamamos hogar. Para mí, la fotografía es una forma de decir: "esto importa".
Nací en Madrid, pero llevo parte de mi corazón en Segovia y Menorca. Me mudé a Ísafjörður hace cuatro años para cursar un máster, y se ha convertido en mi hogar.
A través de estas imágenes, quiero compartir un pedacito de mis experiencias en los Fiordos del Oeste de Islandia: sus paisajes, sus colores y su fauna. Un pequeño recuerdo para capturar un momento, un lugar o una emoción; algo que puedes llevar contigo o compartir con alguien especial.
Para más información, no dudes en visitar la sección "Carmelalandia".
Carmelalandia nace de la maravillosa mente de mi gente más cercana. En este pequeño espacio quiero compartir la parte más divertida y emocionante (a mi parecer) de mi proceso de salir a la aventura, siempre con mi cámara y con mi dron (“Wiwi II”) bajo el brazo.
Básicamente, todo suele comenzar con miles de viajes de vuelta a casa porque me he olvidado algo. Y en alguno de esos viajes, muy probablemente me tropiece unas 10 veces y me choque con cosas inverosímiles a mi paso.
En estas aventuras siempre suele estar incluido Fordo, mi maravilloso Ford Escape de 2005 que he camperizado con muchísimo cariño y que me ha permitido recorrer casi toda Islandia y almacenar recuerdos en forma de imágenes. Además de ofrecerme un sitio calentito donde esperar a que aparezca el animal en cuestión o a que la luz sea la adecuada.
En Carmelalandia os aseguro que es extremadamente difícil tomar fotos. Generalmente, en el momento en el que visualizo algún animal no puedo evitar gritar su nombre acompañado de un “¡Mira!”, “¡Qué lindo!”, “¡Qué mono!”. Y, obviamente, para cuando quiero hacer la foto, el animalito en cuestión ya se ha marchado corriendo.
En otras ocasiones, en las que consigo controlar mi emoción, tomar una foto con un objetivo de 200 mm y que el resultado sea bueno no es fácil. Así que, en algunos casos, consiste en tirarme al suelo y/o buscar algo estable donde apoyarme, y lentamente —intentando no molestar— reptar por el suelo hasta conseguir un buen ángulo y disparar la foto. Os aseguro que parezco de todo menos una profesional.
Y por supuesto, en Carmelalandia las fotos se comparten con muchísima ilusión, acompañadas de muchos más “¡mira, mira, mira! ¿A que es preciosa?”. Y delante de ti tienes a una niña de 33 años con una enorme sonrisa que quiere compartir contigo toda esa felicidad, seguido de algún dato curioso o divertido sobre el animal. Os puedo asegurar que he convertido a técnicos de sonido en ornitólogos y biólogos nivel B2.
Dicho esto, espero que apreciéis aún más mis fotografías y las veáis desde los ojos de mi niña interior, que sigue emocionándose cada vez que puede observar un animal en su estado natural y que se enorgullece de ser capaz de observar los más pequeños detalles como si fueran tesoros.
Si has llegado hasta el final de este texto, ¡GRACIAS y enhorabuena! No dudes en hacérmelo saber; no todo el mundo tiene la paciencia o curiosidad de pararse a leer semejante texto en estos tiempos. ¡Tienes sin duda un lugar especial en Carmelalandia!
Si te interesan las láminas o quieres ponerte en contacto conmigo, puedes enviarme un correo electrónico.